Wednesday, July 26, 2006

Oligatega Numeric: Un mensaje para los críticos de arte

“Silencio Modular” es el título de la última muestra de Oligatega Numeric*

en ramona n 61, www.ramona.org.ar
en EXITO www.hacemellegar.com.ar


Basta de hablar del grupo: es lo que hizo la mayoría de los críticos hasta ahora. (ver http://www.clarin.com/suplementos/si/2003/11/14/3-00712.htm )
Con motivo de su obra generalmente se alude en primer a lugar a los “problemas de la creación colectiva”, y así se pierden características de la obra. Ver http://www.danielabategaleria.com.ar/Pages/Artistas/oligatega/Info2.htm )

Absolución y caída definitiva de los críticos

Voy a justificar un poco a los críticos que hablan tanto del grupo y no de la obra. Hay algunas cuestiones: el arte colectivo es un fenómeno “interesantísimo”. En los sesenta se volvió una categoría más del arte. ¿Se imaginan la beca Kuitca sólo con artistas individuales, sin Oligatega ni Suscripción, por ejemplo? También recuerden que hace un par de años hubo gran profusión de grupos de artistas. Cierto que Oligatega, su historia y su extensa duración –siete años- también es un tema interesante. Y también cierto es lo difícil que puede resultar hablar de su obra, y que la forma de ser de ella está íntimamente ligada con su forma de producir –grupal-. Sin embargo, si yo fuera a una muestra de ellos y no supiera que son un grupo, ¿podría notar la diferencia? Creo que no. Y si tuviera que escribir algo sobre la obra, seguramente nada de lo del grupo entraría en el tema.
Hay otro punto que justifica esta ausencia de crítica sobre su obra. Es una “trampa” de los artistas. Voy a comentarla más extensamente para después saltar a su última muestra en la galería Abate, “Silencio Modular”.

La trampa

Justamente lo interesante del grupo es su negación a definirse. Siempre fueron coherentes en rechazar esa tentación. Y este rechazo no fue una intención explícita –claro: no confundirse, porque es muy fácil para un artista entrar en una palabrería del estilo “no me gusta definir mi obra”, “lo que yo hago es la conjunción de diferentes técnicas, una pluralidad de sentidos...”.- No. Lo de ellos no fue intención sino su esencia misma.
Así se explica que en su fundación, o en el momento de explicar origen del grupo acudieran a la ficción. Aquí algunos ejemplos:
1) Con motivo de una de sus primeras muestras, “Maravilla Tecnovilla”, dieron una entrevista –donde se habló del grupo y su forma de trabajo-. Allí dicen que hay un ente que organiza los procesos creativas, una especie de catalizador, “Mobo 6” – este es justamente el nombre de otra de sus muestras, donde la principal pieza es una especie de máquina - (http://proyectov.org/venus2/index.php?option=com_content&task=view&id=1590)
2) En este caso con motivo del problema de la identidad vemos en el texto de la muestra “De frente”, curada por Victoria Northon, que el ente ficticio aparece nuevamente, esta vez con el nombre “El enorme” - que es a su vez el título de una muestra anterior, donde la principal pieza es una especie de máquina parlante. Allí la obra también es leída como expresión del proceso creativo de los Oligatega. (http://www.cceba.org.ar/evento/evento.pl?evento=213 )
3) En la presentación que se hace de ellos en la galería Abate, aparece el tema de “lo ficcional” (http://www.danielabategaleria.com.ar/Pages/Artistas/oligatega/Info2.htm)
El grupo se negó a definirse y a definir la obra, dejándola a ella, a los curadores y a los críticos a solas con el problema de la escritura. Ante la presión ofrecieron a cambio una explicación de su forma de trabajo –la existencia de un ente-. Y por eso esta existencia del monstruo ficticio la vemos aparecer en muchos comentarios críticos. Así se escapa el detalle de que esos supuestos entes son los que vemos aparecer nada menos que como título de las muestras, como obra misma. Algunos críticos tomaron demasiado al pie de la letra lo que dijeron los artistas y lo repitieron, y esa última coincidencia nunca fue bien explicitada.


Crítica en el ambiente

El problema de los artistas teniendo que definirse o la gente definiendo los artistas y sus obras nuevamente es una preocupación que comenté en notas anteriores ( http://www.hacemellegar.com.ar/n8/html/lamothe.htm)
Hay una corteza crítica que rodea a las obras: periodistas, curadores, los propios artistas hablando de sus obras, las clínicas, los talleres, los libros de artista, las conferencias que dan artistas, hoteles en los que los artistas se reúnen durante semanas enteras a intercambiar experiencias para luego dar cuenta de ellas, curriculums que también deben escribir... y, desde que entramos a una galería, ya vemos antes que las obras, pegado a la pared, un palabrerío de plástico autoadhesivo y descartable... Otro ejemplo: la obra que ganó el premio en Currículo Cero el año pasado fue un video donde Luciana Lamothe explicaba e ilustraba cómo hacía sus intervenciones urbanas. Se premia la palabra del artista, la comunicación, se sabe que el speech es fundamental para ganar un concurso. Oligatega siempre se mantuvo ajeno a todo esto. Cuando tuvo que definirse usó un lenguaje telegráfico y concreto (http://www.mamba.org.ar/evento/evento.pl?evento=197), donde, obviamente, no hablaba de Oligatega sino de su trabajo.
En resumen: Oligatega Numeric se niega a producir más desecho teórico. Nos hace pensar. Y en esta última muestra su mensaje es realmente claro.
Ahora, manos a su obra....


El monstruo en escena

Un tema que se repite es el del monstruo hecho de diferentes chatarras combinadas. Este monstruo pertenece a una primera etapa. Es un monstruo usado para reproducir un lenguaje confuso, musical. Se encarga de confundir, asustar y sorprender. Un monstruo solitario que quiere jugar con vos, y es a su vez producto de un juego científico y de una fantasía de muchos niños y del ser humano: hacer un pozo en la tierra, mezclar pasta de dientes con fideos y que de allí nazca un ser vivo.
La idea de estas obras, como “Mobo 6” y “El enorme”, era el sumum dela creación: un ser creador. Las primeras obras se acercaban a experimentos de inteligencia artificial. Eran puestas en escena de ciencia ficción, monstruos como los de Philip Dick. Pero no escenas, sino personajes activos, porque la obra, ciertamente, se comunicaba con un lenguaje imposible de comprender. Estaba la posibilidad de considerarlo algo “freak” o “nerd”. Pero preferiría decir que el monstruo armaba una escena de comunicación, ponía en juego un intercambio, ofrecía un producto, presentándose como algo independiente, y tal vez esperaba algo a cambio.
En realidad esos monstruos eran emisores o medios de comunicación frustrados. Lo que pasaba era nadie era capaz de entender el mensaje. Lo cual no significaba que no hubiera un mensaje que al azar significara algo. Como el teorema del millón de monos, que dice: “si dejáramos a un millón de monos en una oficina, enfrente de máquinas de escribir, durante miles de años, ¿acaso no podría haber uno, que tarde o temprano, por casualidad no escribiera “Hamlet”? (http://en.wikipedia.org/wiki/Infinite_Monkey_Theorem).
A veces la palabra escena se confunde con algo estático. No. Recuérdese que una escena es, como en teatro, el comienzo y final de una comunicación entre dos personajes; en este sentido tenemos que pensar la idea de Oligatega Numeric haciendo “escenas con monstruos”. Recuérdese también la frase “no me hagas una escena”, o “no hagas una escenita”, la “escena musical”. Vemos que “escena” no es para nada estático.



“Mobo 6 dice” “El enorme”


“oldujici olkohdu conscienzoids”


El cine

Ahora sí podemos pasar a lo estático, que es el escenario, la ambientación, o las escenografías. Hasta ahora no se dijo nada de las puestas de Oligatega.
En “Crimental Kitchinet”, asistíamos a un salón donde, en apariencia, podría haber vivido un científico loco, pero nunca lo sabremos. El abandono de una oficina con sillas apiladas, máquinas de escribir estrafalarias, papeles abandonados, un escritorio, y al mismo tiempo, la colocación bombas en todo el edificio del Centro Cultural San Martín, reunía en un mismo lugar el pasado -la conspiración de un crimen- con un presente -las bombas funcionando a todo motor- y un futuro cercano -la explosión del lugar-, incluyendo en esto a todos los espectadores. Tal vez sería un poco exagerado, pero podríamos pensar esos objetos produciendo suspenso en los mismos términos en que Hitchcock lo definió: “es la llegada a su casa de un hombre luego del trabajo, al anochecer. Se saca los zapatos, prende su pipa y cómodamente sentado en su sillón favorito se dispone a leer un libro frente a la estufa. Debajo de su sillón hay una bomba a punto de estallar. El no lo sabe, pero nosotros sí...”.
El tema es la elaboración de una percepción determinada, típica del cine, que se construye sumando a la escena principal -la oficina abandonada-, otras imágenes -los objetos bombas. Es la producción de una secuencia cinematográfica mediante objetos pertenecientes al ámbito del arte plástico propiamente dicho. Esta técnica ha sido también explorada particularmente por Leandro Tartaglia, uno de los miembros del grupo.(http://www.hacemellegar.com.ar/n3/html/bloom%20-%20cine%20sin%20cine.htm).



Bombas de “Crimental Kitchinet”




En “Silencio Modular”, ambos temas –el monstruo en escena y la escenografía- encuentran un lugar. La muestra se compone de un video impecable, que dejó a los fans deleitados-, y una serie de objetos dispuestos en la sala: un piano de madera de juguete con un globo de vidrio incrustado que adentro tiene un paisaje, una máquina monstruosa cubierta de pelo de oso polar blanco, una cabina de nave espacial con forma de huevo gigante tipo casco giratorio que solamente podría ser propulsada por un monstruo que tuviera tentáculos en la cabeza tal como el que se ve en el video. El video trata de la llegada a la tierra de unos extraterrestres y la abducción casi voluntaria de una chica rubia de cinco años que viaja a reunirse con ellos. Todos los objetos antes mencionados forman parte del video. El piano es tocado por la chica para comunicarse con el monstruo, el casco comando forma parte de la nave, y el monstruo de oso polar también aparece sobrevolando el espacio. El pasado, el video, nos enfrenta con el presente de los objetos, y nos obliga a interrogarlos como restos de un crimen, como señales. Los objetos soportan el hilo conductor de un relato, quieren comunicar algo incomunicable, porque no pueden hablar y por lo tanto remiten al video. En “Crimental Kitchinet” presenciamos más bien la escena del crimen; en “Silencio Modular” vemos la evidencia, objetos sacados fuera de contexto, expuestos como si estuvieran en un museo.

El título, “Silencio Modular”, conduce otra vez a la ausencia de comunicación. También vemos la ausencia de comunicación en el título de otra de sus muestras, “El Enorme”. ¿El enorme qué?. Ahí falta un sustantivo, ¿el enorme monstruo, el enorme fantasma, el enorme miedo, el enorme silencio?
Una constante de las obras es la puesta la colocación del espectador en un canal de comunicación, rodeado de dispositivos como monstruos, medios de comunicación, películas, escenas fragmentarias u objetos que generan narraciones en las que el espectador es protagonista.
Este punto es para destacar, porque también vimos últimamente en el Malba algunos despliegues de obras donde el espectador es requerido como parte de la obra: en Darkroom, Cosmococas (http://hacemellegar.com.ar/postcosmococas.htm), la experiencia del espectador es de alguna manera dirigida (mediante instrucciones o advertencias con respecto al contenido de las imágenes y su peligrosidad, incluso capturada -por el uso de la cámara-, usada, prohibida, rodeada de cantidades de materia textual), que dan pasto y pasto a los críticos para hablar sin parar de “la experiencia estética”, y nunca mencionar la obra en profundidad. Estos ejemplos (http://www.darkroom.org.ar/prensa/artealdia.htm) de las notas del Darkroom lo muestran claramente.
En resumen, “Silencio Modular” es una obra liberada de la critica, habla por sí sola, deja en paz a los espectadores, y ese respiro realmente se lo agradecemos.

Más links de interés:
Ficha completa de Oligatega: (http://www.cceba.org.ar/db/artista.pl?id=232)
Imágenes: http://www.rojas.uba.ar/kuitca/grupos/oligatega_numeric/index.html

“Silencio Modular”, de Oligatega Numeric, se puede visitar en la Galería Abate Pasaje Bollini 2135 hasta el 15 de junio.

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